Esta articulación permite el movimiento de la mandíbula y asume un trabajo participando en funciones como la respiración, la fonación, masticación y deglución. Cuando estas articulaciones no funcionan bien pueden alterar estas funciones, sobre todo la masticación.

Las causas pueden ser:

– Relación con traumatismos
– Exceso de presión mantenida cerrando la boca (bruxismo)
– Luxaciones o subluxaciones en gestos como bostezar. (podemos detectarlo con ruidos articulares)
– Exceso de tensión muscular mantenida puede ocasionar bastante dolor.
– Estrés, ansiedad…

Los objetivos van encaminados a:

– Disminuir el dolor, la tensión y la presión perjudicial sobre la articulación
– Mejorar la movilidad para que esté la articulación y el disco más nutrido
– Disminuir la degeneración discal.

Todo ello con educación para el paciente, terapia manual y ejercicio específico.

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